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Cuáles son los nuevos lineamientos del nuevo ministro de Educación

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El Mercurio

En todo momento Gerardo Varela se mostró tranquilo. A pesar de que había más de 100 personas, convocadas por la Sofofa, atentas a lo que fuera a decir quien mañana asumirá la titularidad del Ministerio de Educación.

“Hay una sola persona que hasta el momento ha esquiado una avalancha. Ese es James Bond. Yo pretendo ser el segundo”, aseguró el abogado.

Su historia provocó risas y aplausos. Y estos se repitieron varias veces durante los 12 minutos que duró la intervención.

Con todo, durante su presentación, Varela dio los lineamientos de lo que será su gestión en la cartera que cuenta con el mayor presupuesto del país.

Primero explicó que tras casi seis años de debate se aprobaron “grandes leyes que le tocará a este gobierno implementar, corregir y adaptar a lo que quiere la gente, y no a lo que les gustaría a ciertos iluminados”.

Una de las iniciativas que deberá continuar es la gratuidad en la educación superior, respecto a la cual la futura autoridad se había mostrado crítica en distintas columnas de opinión.

No obstante, aseguró que el beneficio “se aprobó por ley, está incluido en el presupuesto, está contenido en el programa del Presidente Piñera, y él me ha instruido implementarlo. De manera que la gratuidad llegó para quedarse”.

Por lo mismo, le envió un mensaje al Frente Amplio. Les pidió que “tengan altura de miras y flexibilidad para entender que una cosa es una ley y lo otro es la aplicación práctica y los efectos que puede tener”.

También le solicitó al bloque político que “entendiera” que tiene la misión de aplicar la gratuidad mientras esta no afecte la autonomía ni la calidad de las instituciones. Y en eso “estamos en el mismo bote y remando hacia el mismo lado”.

Según el próximo secretario de Estado, una mala aplicación del beneficio -que este año llegaría a 340 mil beneficiados de universidades y planteles técnicos – podría acarrear problemas de autonomía en las decisiones que tomen las instituciones, o bien crisis financieras. Estos temas han sido abordados, según Varela, por los distintos representantes con los que se ha reunido los últimos días, tales como la agrupación técnica Vertebral, o las universidades tradicionales no estatales agrupadas en el G9.

Libertad de elegir

La primera ley de la reforma educacional que se aprobó en este gobierno fue la que termina con el lucro, la selección y el copago en los establecimientos que reciben aportes del Estado.

Pero frente a esta iniciativa, Varela aseguró que “la gente quiere buena educación para sus hijos. Quiere elegirla y participar con ideas, plata o trabajo”.

Ejemplificó que los apoderados “quieren elegir la educación de sus hijos sea por la pollera escocesa, el deporte, el inglés, o la excelencia académica. Pero lo que más quieren es que respeten su decisión y no la ridiculicen”.

En esa línea, precisó que en el texto legal quedó la posibilidad de que los apoderados de colegios subvencionados sigan haciendo aportes voluntarios. “Y en la medida que los padres quieran cooperar, y lo permita la ley, lo vamos a aceptar”, afirmó.

Desmunicipalización

Otra ley que abordó el abogado fue la de desmunicipalización de escuelas, que comenzó a funcionar esta semana (ver nota secundaria). Según Varela, hay municipios que han tenido una buena gestión de los recintos, por lo cual podrían seguir administrándolos en vez de entregárselos al Estado. Actualmente, la ley solo contempla que el traspaso se postergue hasta 2030.

Otro eje de la gestión del futuro ministro será el “mejoramiento de la calidad en todo el sistema”, según anunció. Y para eso, dijo Varela, “es fundamental darle un respiro político al trabajo docente”. Eso se traduciría en alivianar la carga burocrática que tienen los colegios mediante la creación, por ejemplo, de un formulario único para la rendición de cuentas.